Norte y sur
Norte y sur —Ay, ojalá pudiera enseñarte nuestra High Street, nuestra Radcliffe Square. No hablo de nuestros colegios, al igual que permito que el señor Thornton no mencione sus fábricas al hablar de los encantos de Milton. Tengo derecho a criticar a mi ciudad natal. Recuerden que soy de Milton.
Los comentarios del señor Bell irritaron exageradamente al señor Thornton. No estaba de humor para bromas. En otro momento, tal vez hubiera disfrutado de las crÃticas del señor Bell a una ciudad cuya vida distaba tanto de los hábitos que él habÃa adquirido; su irritación le impulsó entonces a defender lo que nadie pretendÃa atacar en serio.
—No creo que Milton sea un modelo de ciudad.
—¿No arquitectónicamente? —preguntó con malicia el señor Bell.
—¡No! Estamos demasiado ocupados para preocuparnos de la mera apariencia exterior.
—No diga mera apariencia exterior —dijo el señor Hale amablemente—. Nos impresionan a todos desde la infancia, todos los dÃas de nuestra vida.