Norte y sur
Norte y sur El señor Bell se fue al día siguiente, pidiendo a Margaret que le considerara como alguien que tenía derecho a ayudarla y protegerla en todos sus problemas, fueran del género que fuesen. Y al señor Hale le dijo:
—Esa Margaret tuya se me ha metido en el corazón. Cuídala, porque es una criatura preciosísima, demasiado para Milton, en realidad sólo apropiada para Oxford. Me refiero a la ciudad, no a los hombres. Yo no conozco a nadie digno de ella todavía. Cuando lo haga, traeré al joven para que esté junto a tu joven mujer igual que el genio de las mil y una noches llevó al príncipe Camaralzaman a unirse con la princesa Badoura.
—Te ruego que no hagas nada parecido. Recuerda las desgracias que siguieron. Y además, yo no puedo prescindir de Margaret.