Norte y sur
Norte y sur —Bueno, la verdad es que, pensándolo mejor, nos cuidará dentro de diez años, cuando seamos unos viejos enfermos y cascarrabias. ¡En serio, Hale! Me gustarÃa que dejaras Milton. Es un lugar muy poco adecuado para ti, aunque te lo recomendara yo. Si pudiera, eliminarÃa mis restos de dudas y aceptarÃa un beneficio universitario. Margaret y tú irÃais a vivir a la casa parroquial, tú podrÃas ser una especie de coadjutor lego y te encargarÃas por mà del populacho. Y ella serÃa nuestra ama de casa serÃa, la Dama Generosa del lugar durante el dÃa; y por la noche, nos leerÃa hasta que nos durmiéramos. Yo serÃa muy feliz con esa vida. ¿Qué te parece a ti?
—Ni hablar —dijo el señor Hale sin vacilar—. Ya hice mi único gran cambio y he pagado el precio en sufrimiento. Me quedaré aquà siempre; y aquà me enterrarán y me perderé en la multitud.
—Pues yo no renuncio a mi plan. Aunque no te acosaré más con él ahora. ¿Dónde está la Perla? Vamos, Margaret, dame un beso de despedida. Y recuerda, cariño, dónde puedes encontrar un verdadero amigo para todo lo que esté en su poder. Eres mi niña, Margaret. ¡Recuérdalo, y que Dios te bendiga!