Norte y sur
Norte y sur ¡Noche triste y agitada! ¡Mal preludio para el próximo día! Despertó sobresaltada, sin haber descansado bien, y consciente de alguna realidad incluso peor que sus sueños febriles. Lo recordó todo: no sólo la pena sino también la terrible discordancia en la pena. ¿Hasta dónde había llegado su padre, qué distancia había recorrido llevado por las dudas que ella consideraba tentaciones del Maligno? Deseaba saberlo pero no se lo habría preguntado por nada del mundo.
La mañana despejada y fresca hizo que su madre se sintiera especialmente bien y animada a la hora del desayuno. Siguió hablando y planeando las buenas obras del pueblo, ajena al silencio de su esposo y a las respuestas monosilábicas de Margaret. El señor Hale se levantó antes de que recogieran la mesa. Posó una mano en ella como para apoyarse.
—No volveré hasta la noche. Voy al campo de Bracy y pediré al granjero Dobson que me dé algo de comer. Volveré a las siete para la cena.