Norte y sur
Norte y sur Se despejan las nubes
En la alegrÃa y la tristeza,
en la esperanza y el temor,
para siempre jamás igual que ahora,
En la discordia y en la paz, llueva o brille el sol.
ANÓNIMO[93]
Edith iba de un sitio a otro de puntillas, y detuvo a Sholto en pleno discurso en voz alta aquella mañana, como si cualquier ruido súbito pudiera interrumpir la conferencia que se celebraba en la sala. Llegaron las dos, y seguÃan allà sentados con las puertas cerradas. Luego se oyeron pasos de hombre rápidos escaleras abajo y Edith se asomó.
—¿Bien, Henry? —preguntó con expresión inquisitiva.
—¡Bien! —dijo él, bastante brusco.
—¡Ven a almorzar!
—No, gracias. No puedo. Ya he perdido demasiado tiempo aquÃ.
—¡Entonces no está todo arreglado! —exclamó Edith desanimada.
—No, en absoluto. Y nunca lo estará, si te refieres a lo que supongo. Eso no ocurrirá nunca, Edith, asà que olvÃdalo, ¿quieres?
