Norte y sur
Norte y sur —¡Pobrecita! —exclamaron las damas al unÃsono al oÃr aquella triste información sobre Edith. Y la perrilla faldera de la señora Shaw empezó a ladrar en sus brazos como si la explosión de piedad la hubiera agitado.
—¡Cállate, Tiny, niña mala! Vas a despertar a tu dueña. Sólo querÃa pedir a Edith que le dijera a la señora Newton que baje los chales. ¿Lo harás tú, Margaret, cariño?