Ruth
Ruth Por un momento permaneció inmóvil como si esperase una respuesta, pensando que ella la desafiaría. Pero no conocía a Ruth; no imaginaba la plena confianza de su corazón. Ruth creía que si el señor Bellingham sobrevivía y estaba en condiciones de superar su enfermedad, todo saldría bien: cuando quisiera verla, mandaría a buscarla, preguntaría por ella, estaría impaciente por verla, y entonces todos se doblegarían a su inmutable voluntad. Imaginó que probablemente en aquel momento, estaba muy débil para tener conciencia de quién estaba a su lado y darse cuenta de su ausencia; claro, ella lo hubiera cuidado y asistido con infinito placer, pero la decisión era sólo suya. Así, gentilmente, se apartó para dejar paso a la señora Bellingham.
Sólo algunos minutos más tarde, llegó la señora Morgan. Ruth estaba aún junto a la puerta, de la que parecía no poder alejarse.