Ruth
Ruth Las visiones se disolvieron en un profundo e inconsciente sueño. Le despertó un golpe en la puerta, que le pareció la repetición de aquello que había oído en los últimos momentos de su sueño.
Era la señora Hughes. Al primer asentimiento de permiso, ella entró en la habitación.
—Por favor, señor, creo que la joven está muy enferma. Haría bien en ir con ella.
—Pero, ¿qué le pasa? —dijo muy alarmado.
—Por su aspecto parece tranquila, señor, pero creo que se está muriendo, no sé decirle más, de verdad, señor.
—¡Vaya usted, la alcanzaré inmediatamente! —replicó, sintiéndose desfallecer.