Ruth
Ruth En un momento estaba con la señora Hughes a los pies de la cama de Ruth, que yacÃa inmóvil, como muerta, con los ojos cerrados y el rostro pálido y agarrotado con expresión de dolor. No dijo nada mientras ellos hablaban, aunque en un determinado momento creyeron que estaba intentándolo. En realidad no tenÃa fuerzas para moverse ni para hablar; excepto el sombrero, todavÃa llevaba puesto el traje del dÃa anterior, no obstante la señora Hughes, dulce y primorosa, habÃa puesto a su disposición algún vestido para la noche, cuidadosamente colocado en el pequeño cajón que hacÃa de tocador. El señor Benson levantó el brazo de la joven para comprobar el débil palpitar de su pulso y cuando dejó caer la mano, ésta cayó sobre la cama de modo apagado y pasivo, como sin vida.
—¿Le ha dado algo de comer? —preguntó ansiosamente a la señora Hughes.
—Por supuesto, y le he ofrecido lo mejor que tengo en casa, pero ella ha negado con su pobre cabecita y me ha pedido solamente el favor de llevarle un vaso de agua. Yo le he traÃdo en cambio un vaso de leche y ella, para no parecer ruda o descortés, la ha bebido aunque creo que hubiera preferido el agua. —En ese momento la señora Hughes estaba casi llorando.
—¿Cuándo viene el doctor por esta zona?