Ruth
Ruth En aquel aprieto, el señor Benson dejó a un lado los cumplidos. La señora Morgan, por su parte, no tenía tiempo que perder, pero apenas vio quién estaba esperándola, relajó su ceño fruncido y arrinconó sus emociones. El señor Benson era en efecto, muy notorio en aquella aldea de montaña, donde desde hacía años, pasaba sus vacaciones estivales alojado siempre en el mismo negocio y gastando raramente un solo chelín en la posada.
La señora Morgan escuchó pacientemente… más de lo que acostumbraba.
—El señor Jones llegará esta tarde. Pero es un pecado que le moleste por una como ella. No obstante ayer no tuve ni un momento de respiro, noté que algo no andaba bien y Gwen me acaba de decir que la muchacha no ha dormido en su cama. Debían de tener mucha prisa por irse, porque a mi modo de ver, el caballero no estaba aún en condiciones de viajar; efectivamente, William Wynn —el cochero—, me ha dicho que el señor Bellingham estaba exhausto incluso antes de llegar a Yspytty road y según él, tuvieron que detenerse algunos días para descansar antes de proseguir hasta Pen trê Voelas. Y la verdad —en cualquier caso—, su criada partirá justo esta mañana con el equipaje y —ahora que me acuerdo—, William Wynn ha dicho que la esperaría. Señor Benson, es mejor que les escriba una nota para ponerles al corriente de su estado de salud.