Ruth
Ruth —Bien, querida, debe usted aprender a pensar y trabajar al mismo tiempo. Y si no consigue hacer ambas cosas, debe dejar de lado las divagaciones. Su tutor, como usted bien sabe, espera que haga grandes progresos en su carrera y estoy segura de que no le agradarÃa decepcionarle.
Pero no era ésa la cuestión y Ruth permaneció inmóvil un instante, si bien la señora Mason habÃa retomado su trabajo de un modo tal, que cualquiera, excepto una «novata», habrÃa inmediatamente comprendido que no deseaba continuar con la conversación.
—Pero no he estado aplicada, no deberÃa asistir, señora. La señorita Woods ha sido mucho más diligente que yo, y como ella muchas otras.
—¡Qué muchacha más irritante! —refunfuñó la señora Mason—. Estoy comenzando a pensar en dejarla en casa por cuánto me está atormentando. Pero después, levantando la mirada, quedó nuevamente deslumbrada por la notable belleza de Ruth; un gran honor para la casa, con el sinuoso perfil de su figura, el rostro hermoso, las cejas y pestañas oscuras que contrastaban con su cabello castaño rojizo. ¡No! Diligente o perezosa, Ruth Hilton acudirÃa esa noche.