Ruth
Ruth —¡Cuadrúpedo es una cosa con cuatro piernas, Jenny! ¡Una silla es cuadrúpeda, vida mÃa!
Algunas veces, la señorita Benson hacÃa oÃdos sordos, cuando no ponÃa duramente a prueba su paciencia; y fue exactamente lo que hizo en aquella ocasión. Ruth se sentó sobre un cojÃn bajo y convenció a la más pequeña de aquellas criaturas de que se acercara a ella. Le estuvo enseñando algunas figuras hasta que se durmió en sus brazos. Entonces un escalofrÃo recorrió su cuerpo, al pensar en el pequeño tesoro que muy pronto reposarÃa sobre su pecho y que tendrÃa que alimentar y proteger de las tempestades del mundo.
Y después recordó cuando era una niña cándida e inocente, igual que aquella pequeña que dormÃa en sus brazos. Y entonces comprendió que estaba perdida. Poco después los niños desfilaron uno a uno por la puerta y la señorita Benson le pidió que se preparara para ir a la iglesia.