Ruth
Ruth En circunstancias especiales, el señor Benson instruía a los hijos de algunas personas que solicitaban sus servicios, como un favor personal. Pero en aquellos casos, los alumnos eran tan sólo niños cuyos progresos no le habían preparado en absoluto para los grandes avances de Ruth. Ésta había recibido de su madre las primeras enseñanzas, aquellas que no se olvidan jamás y tales bases eran suficientes para explicar muchas de sus aptitudes. Aletargado durante años, el aprendizaje materno se había reforzado durante aquel periodo de reflexión y tranquilidad. Su tutor se hallaba enormemente orgulloso de cómo a pasos agigantados superaba los obstáculos, de la rapidez con la que asimilaba las verdades y los principios fundamentales y de cómo se adaptaba a ellos, así como de su discernimiento inmediato entre aquello que era apropiado y lo que no lo era. La inclinación que Ruth sentía por todo aquello que era ecuánime y bello, suscitó la simpatía de su maestro, quien, por encima de todo, admiraba su modo de ser, ignorante de su propia fuerza y de sus extraordinarios progresos. En realidad no debería haberse sorprendido tanto, porque Ruth jamás se había planteado comparar la persona que era antes, con la persona en la que se había convertido y muchos menos, alardear de ello, delante de nadie. A decir verdad, no pensaba nunca en sí misma, sino únicamente en su niño y en todo lo que tenía que aprender para poder enseñarle a ser y actuar como ella esperaba y rezaba. Si había alguien que, con su propia devoción, podía hacerle adquirir esa conciencia que no tenía, ese alguien era sin duda, Jemimah. El señor Bradshaw nunca hubiera imaginado que su hija pudiera sentirse inferior a la protégée del pastor, pero así estaban las cosas y ningún caballero errante de tiempos pasados habría podido sentirse más honrado de cumplir los deseos de su dama de lo que lo estaba Jemimah cada vez que Ruth le pedía algún favor para ella o para su hijo. Ruth la quería mucho, aunque no podía evitar sentirse un poco turbada ante las constantes demostraciones públicas de admiración que ella le prodigaba.