Ruth
Ruth —¿Puedo saber qué pretende hacer con esa preciosa rama que le he visto recoger, patrón Thurstan? —preguntó con los ojos ardientes en cólera, imaginando ya la eventual respuesta.
—Fuera, Sally —dijo el señor Benson, molesto por aquel nuevo obstáculo en su camino.
—No daré un paso hasta que no me entregue esa rama, porque estoy segura de que pretende hacerle daño a alguien.
—¡Sally! Recuerde dónde está escrito: «El que escatima la vara, odia a su hijo»[72] —exclamó el señor Benson con tono austero.
—Ah, lo recuerdo muy bien, pero también recuerdo algo más, diría yo. Que fue el rey Salomón quien pronunció esas palabras y que su hijo, el rey Roboam, no fue precisamente un ejemplo a seguir. Se ha escrito de él, en el libro de las Crónicas 12,14: «Él —habla del rey Roboam, el niño que aprendió a golpe de vara—, obró con maldad, porque no dispuso su corazón para buscar al Señor». ¡No llevo cincuenta años de mi vida leyendo la Biblia cada noche para que venga a darme lecciones un disidente! —profirió triunfalmente—. Ven conmigo Leonard —y le tendió la mano, pensando haber ganado el combate.
Pero Leonard no se movió. Miraba abatido al señor Benson.