Ruth
Ruth —¿Y suponiendo que la demora en el pago de un mes pudiera salvar la reputación de un hombre, evitándole caer en bancarrota? —interrumpió el señor Farquhar.
—No se lo concederÃa. Le ayudarÃa a conseguir el dinero para que pudiera empezar de nuevo, en cuanto liquidara sus deudas con el tribunal de quiebras. Y si no consiguiera salir a flote, podrÃa, en ciertos casos, hacer alguna concesión, pero diferenciando siempre mi sentido de la justicia de mi caridad.
—Y sin embargo la caridad (en el sentido que usted atribuye a la palabra) humilla, mientras la justicia, templada con misericordia y consideración, eleva.
—Eso no es justicia. La justicia es cierta e inflexible. ¡No! Señor Farquhar, no debe permitir que emociones quijotescas interfieran en su carrera de hombre de negocios.