Ruth

Ruth

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y así continuaron. El rostro de Jemimah resplandecía de simpatía por todo aquello que el señor Farquhar decía, hasta el momento en que, alzando repentinamente sus brillantes ojos, percibió una mirada de su padre que, sin necesidad de palabras, le indicó que estaba observando el efecto que el discurso del señor Farquhar provocaba en ella. A partir de entonces su corazón se congeló. Imaginó que su padre alargaba la conversación con la intención de que el señor Farquhar expusiera sus ideas; ideas, que bien sabía, eran afines a su modo de pensar. Habría cedido gustosamente al amor del señor Farquhar, pero esas constantes maniobras, en las que estaba segura de que él interpretaba un rol pasivo, la llenaban de tristeza. Ansiaba que abandonaran la idea de obtener su consentimiento al matrimonio, si ello requería todas aquellas acciones premeditadas y todos aquellos discursos y movimientos calculados como si se tratara de unas piezas de ajedrez. Hubiera preferido ser comprada abiertamente, como sucede en Oriente, donde nadie se siente humillado al firmar un contrato similar. Las consecuencias de toda esta «admirable gestión» del señor Bradshaw hubieran sido muy desagradables para el señor Farquhar (que era inocente de toda connivencia con cualquier complot y que se hubiera enojado cuanto Jemimah, si hubiera estado al corriente), si no fuera por el hecho de que la impresión que Ruth había ejercido sobre el —la noche que les he descrito con anterioridad—, se había acrecentado en ocasiones sucesivas, al contrastar su comportamiento con el de la señorita Bradshaw.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker