Ruth
Ruth Si bien alguno podría considerar esta carta un tanto aburrida, por la gran abundancia de detalles, Ruth deseaba ansiosamente recibir aún más. ¿Qué le ha podido decir el señor Donne a Leonard? ¿Al niño le ha gustado este nuevo amigo? ¿Es probable que se encuentren de nuevo? Después de interrogarse durante largo tiempo sobre estos puntos, Ruth se recompuso, esperando recibir más noticias en uno o dos días, y para asegurarse de que así fuera, respondió a la carta a la vuelta del correo. Esto sucedió el jueves. El viernes recibió otra carta, con una extraña escritura. Era del señor Donne. No indicaba ni el nombre ni las iniciales. Si hubiera caído en las manos de cualquier otra persona, no habría podido reconocer al autor de la misma y tampoco adivinar a quién iba remitida. Contenía solamente estas palabras:
«Por el bien de nuestro hijo y en su nombre, te invito a que elijas un lugar en el que podamos hablar y que me escuches sin que nadie nos pueda molestar. El encuentro deberá tener lugar este mismo domingo y será en un lugar al que puedas llegar a pie. Si bien estas palabras puedan parecer órdenes, mi corazón te suplica. No tengo más que decirte, sin embargo, ¡recuerda! El bienestar de nuestro hijo depende de tu consentimiento a esta petición.
Remitido B. D.,
Despacho postal, Eccleston»