Ruth
Ruth Después de un minuto de pausa, Ruth repitió:
—Siento mucho no haber podido hacer algo más, señor.
—Oh, estoy seguro de que ha hecho todo aquello que estaba en sus manos. Ha sido muy desconsiderado por mi parte incrementar sus obligaciones.
«Está disgustado conmigo» —pensó Ruth—, cree que me he desentendido del pequeño, por quien ha puesto en peligro su vida. Si le contase todo, entenderÃa que no he podido hacer nada más, pero no puedo relatarle las penas y preocupaciones que han absorbido mis últimos dÃas.
—Sin embargo, estoy tentado de confiarle otra pequeña misión, si no le roba mucho tiempo y no es un abuso excesivo de su bondad —dijo el señor Bellingham, que habÃa tenido una idea brillante—. ¿La señora Mason vive en Heneage Place, no es cierto? Los antepasados de mi madre vivieron allà hace tiempo. Cuando estaban reformando la casa la señora Mason se ofreció a mostrarme aquel viejo lugar. En un panel, sobre una de las repisas de la chimenea, habÃa un cuadro con una escena de caza; las figuras eran retratos de mis antepasados. He pensado a menudo en la posibilidad de comprar aquel cuadro, en el caso de que aún estuviera en su poder. ¿PodrÃa averiguarlo por mà y hacérmelo saber el próximo domingo?