Ruth
Ruth —Oh, sà señor —dijo Ruth, gustosa de recibir un encargo que estaba segura de poder satisfacer y ansiosa por remediar su aparente negligencia anterior—. Me informaré nada más regresar a casa y le pediré a la señora Mason que le escriba y le haga saber.
—Gracias —dijo él satisfecho sólo en parte—. Pero, pienso que quizá serÃa mejor no molestar a la señora Mason en esta historia. Si puede usted cerciorarse de que el cuadro está aún allÃ, podrÃa tomarme un poco de tiempo para reflexionar y después contactar yo mismo con la señora Mason.
—Muy bien señor, asà lo haré.
Y asà se separaron.
Antes del domingo siguiente la señora Woods trasladó a su hija a su lejana casa, para que recuperara fuerzas en aquel tranquilo lugar. Ruth, desde una ventana del piso superior, observó a Jenny calle abajo y suspirando larga y profundamente volvió al taller, notando cómo se alejaban de ella la voz pródiga de consejos y su gentil sabidurÃa.