Ruth
Ruth Así estaban las cosas cuando el señor Richard Bradshaw regresó a casa en su visita anual. Aún le quedaba un año en Londres para volver a ser admitido en la empresa. Después de haber transcurrido una semana, se hartó de la monótona regularidad de la casa paterna y comenzó a lamentarse con Jemimah.
—Me gustaría que Farquhar estuviera en casa. Aunque sea un viejo compañero difícil, sus visitas vespertinas marcan la diferencia. ¿Qué ha sido de los Mills? En el pasado venían de vez en cuando para tomar el té con nosotros.
—¡Oh! Papá y el señor Mills se han decantado por dos partidos opuestos en las elecciones y desde entonces no se han hecho sentir más. No creo que sea una gran pérdida.
—Todos son una pérdida. El tipo más necio del mundo sería una bendición si sólo de tanto en tanto quisiera hacernos una visita.
—El señor y la señorita Benson han venido aquí a tomar el té en dos ocasiones desde que tú has vuelto.
—¡Anda, ésta sí que es buena! A propósito de gente estúpida, tú me hablas de los Benson. No pensaba que fueras tan selectiva, hermanita mía.
Jemimah lo miró sorprendida, tras lo cual, se ruborizó irritada.