Ruth
Ruth Ruth había recuperado su chal y se estaba atando el sombrero con manos temblorosas. ¿Qué ocurriría si Leonard descubriera su deshonor por las habladurías? Tenía que afrontarlo ella, y ver la mirada de sus ojos para saber si la rechazaría. Probablemente su corazón comenzaría a odiarla por culpa de las crueles ofensas.
Jemimah permaneció inmóvil, muda y compasiva. Su dolor había superado a su fuerza. La ayudó a colocarse el vestido con uno o dos toques gentiles, de los que difícilmente Ruth se percató, pero que reavivaron toda la ira del señor Bradshaw; la aferró por los hombros y la empujó con fuerza fuera de la sala. Se podía escuchar su llanto, intenso y doloroso, a lo largo de todo el corredor hasta las escaleras. Su sonido sirvió únicamente para concentrar la rabia del señor Bradshaw sobre Ruth.
Sujetando la puerta principal, abierta de par en par, le dijo entre dientes:
—¡Si alguna vez se le ocurre a usted o a su bastardo atravesar esta puerta, haré que la policía les eche a ambos de esta casa! —No habría tenido necesidad de decirlo, si hubiera visto el rostro de Ruth.