Ruth
Ruth DISPONIÉNDOSE A CONTAR LA VERDAD
Mientras Ruth caminaba por aquellas familiares calles, cada imagen y cada sonido adquiría un nuevo significado, haciendo alusión a la vergüenza de su hijo. Con la cabeza agachada, corría confusa y atemorizada por miedo a que alguna voz pudiera contar quién había sido ella, y quién era él, antes de que ella misma pudiera hacerlo. Era un miedo absurdo e irracional pero lo sentía con la misma fuerza de un miedo fundado. Seguramente, el secreto susurrado por la señora Pearson —cuya curiosidad y sospechas fueron estimuladas por las preguntas de Jemimah y confirmadas por innumerables pequeñas circunstancias ratificadoras— se había propagado como la espuma y era ya protagonista de la mayor parte de los chismes de Eccleston, antes de que llegara a oídos del señor Bradshaw.