Ruth
Ruth —¡Oh! Pero si yo pudiera hacer algo, si pudiera ser de alguna utilidad o consuelo para alguno de ustedes, especialmente para Ruth, yo acudirÃa igual, obediente o no. Creo que ése es mi deber —dijo Jemimah precipitadamente intentando anular cada firme prohibición del señor Benson—. ¡No! No tenga usted miedo: no iré hasta que no esté segura de que mi presencia sirva de ayuda. De tanto en tanto, recibo noticias suyas a través de Sally, de lo contrario, no podrÃa haber esperado tanto.
—Señor Benson —continuó ruborizándose—, estoy convencida de que se ha comportado en modo absolutamente justo con la pobre Ruth.
—No mintiendo, querida mÃa.