Ruth
Ruth —No. Quizá no asÃ. No habÃa pensado en ello. Pero he reflexionado largo tiempo sobre la pobrecita Ruth —sabrá que me ha sido imposible no hacerlo, pues estaba en boca de todos— y me ha hecho pensar en mà misma, en lo que soy. Con un padre y una madre, una casa y amigos afectuosos, es muy improbable que yo pudiera caer en la tentación como lo ha hecho Ruth; pero ¡oh!, señor Benson —dijo alzando los ojos llenos de lágrimas hacia él, por vez primera desde que se habÃan encontrado—, si usted supiera todo lo que yo he pensado y sentido en este último año entenderÃa cuánto he cedido a cada impulso que me tentaba; y viendo que dentro de mà no tengo ni la suficiente bondad ni la suficiente fuerza, y que podrÃa haber terminado como Ruth, o incluso peor que ella, porque por natura soy más testaruda y pasional, yo le agradezco y le quiero aún más por todo lo que ha hecho por ella. Llegados a este punto, dÃgame sinceramente si puedo hacer algo por Ruth. Si usted me jura que no, no me rebelaré inútilmente contra papá; de lo contrario, lo haré y les haré una visita esta misma tarde. ¡Recuerde! ¡ConfÃo en usted! —dijo interrumpiéndose. Después retomó la conversación interesándose por Leonard.
—Seguramente se habrá enterado de todo esto —dijo.
—¿Está sufriendo mucho?
—Mucho —respondió el señor Benson.