Ruth
Ruth —¡Oh! ¡Cuánto me gustarÃa poder verlos a todos! EntenderÃa mejor cómo están las cosas realmente, en un abrir y cerrar de ojos.
Habló con un pellizco de su antigua impaciencia.
—Me acercaré de nuevo a su casa y prestaré particular atención a cualquier cosa que usted me diga. Pero debe entender que debo ser discreto al formular ciertas preguntas e incluso al hacer alusiones sobre los recientes acontecimientos.
—¿Y usted no ve nunca a Ruth, por casualidad?
—¡Nunca!
No se miraron a la cara mientras fue planteada la pregunta ni durante su respuesta.
—Mañana llevaré yo mismo el periódico; será una excusa para visitarles de nuevo e intentaré descubrir algo más, pero no le aseguro ningún éxito.
—Oh, gracias. Esta historia le está creando una gran cantidad de problemas; pero usted es tan amable…
—¡Amable, Jemimah! —repitió con un tono que hizo que se sonrojara—. ¿Quiere saber cómo puede recompensarme? Llamándome Walter. Diga, «gracias, Walter», sólo por una vez.
Jemimah sintió que se rendÃa a la voz y al tono con que habÃan sido pronunciadas estas palabras; pero la consabida profundidad de su amor hizo que sintiera miedo de ceder, volviéndola ansiosa por ser cortejada y recuperar su autoestima.