Ruth
Ruth —Dicen que es una gran pecadora y que ésta es su penitencia —dijo uno. Mientras Leonard resoplaba, antes de precipitarse a gritar que aquello era una gran mentira, un anciano dijo:
—Una mujer como Ruth no puede haber sido una gran pecadora, y menos ejercer su trabajo como penitencia, sino por amor al santo Dios y a Jesucristo. Gozará de la luz divina mientras que tú y yo, estaremos bien lejos. Yo te digo, jovencito, que cuando mi pobrecita niña murió, mientras que nadie se querÃa ni siquiera acercar a ella, su cabeza yacÃa sobre el pecho de aquella dulce mujer. PodrÃa golpearte —prosiguió el anciano, levantando y agitando los brazos—, por haberla definido como una gran pecadora. Sobre ella recae la bendición de aquellos que están agonizando.