Ruth
Ruth —¿Es una buena caminante, Ruth? ¿Cree que podrá recorrer seis millas a pie? Si partimos a las dos en punto deberÃamos haber llegado para las cuatro, sin correr; digamos incluso que a las cuatro y media. Asà que estarÃamos allà al menos dos horas; podrá mostrarme todos los senderos y viejos lugares que tanto ama y luego regresarÃamos a casa con calma. ¡Oh, ya está todo organizado!
—¿Pero piensa que es correcto, señor? Suena tan agradable que de un modo u otro debe ser algo inconveniente.
—¿Por qué semejante tonterÃa puede convertirse en algo incorrecto?
—En primer lugar, partiendo a las dos no tendrÃa tiempo de ir a la iglesia —dijo Ruth con cierta seriedad.
—Sólo por una vez. ¿No creerá que le puede pasar algo malo por no acudir a misa una sola vez, verdad? Puede ir por la mañana, ¿lo sabe?
—Me pregunto si la señora Mason lo encontrará apropiado… ¿lo aprobarÃa?