Ruth
Ruth —¡Quieto, muchacho! Acabo de encontrarme con el señor Benson por el camino, quisiera hablar ahora con tu madre y me gustarÃa que te quedaras y escucharas lo que tengo que decirle. Estoy seguro de que la cuestión es apta para este señor —dijo inclinándose hacia la señorita Benson y Jemimah—; me complace no tener que excusarme de hablar en su presencia.
Se quitó las gafas y dijo con tono solemne:
—Ayer se marchó del hospital tan silenciosa y velozmente, señora Denbigh, que no pudo darse cuenta, quizá, de que en aquel momento el Consejo estaba reunido, tratando de encontrar un modo lo suficientemente significativo, para expresarle nuestra gratitud. En calidad de presidente, me han pedido que le entregue esta carta, que tendré mucho gusto en leerle.
Con el debido énfasis leyó en voz alta una carta formal remitida por el departamento hospitalario, en el que se expresaba su profundo agradecimiento.
El buen pastor no le ahorró ni siquiera una palabra, desde la fecha a la firma. Luego, doblando la carta, se la entregó a Leonard, diciendo: