Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Lamento realmente que se me escaparan de los labios las palabras a que te refieres, porque su efecto en ti ha sido desagradable; pero procura despejar toda sombra de preocupación de tu mente y, a menos que te resulte demasiado desagradable, permíteme añadir que no me menciones nunca el tema. Es la preocupación manifiesta y acuciante de los demás lo que graba en mi mente pensamientos y expectativas que se ulceran donde arraigan; contra los que todo esfuerzo filosófico o religioso ha fracasado a veces totalmente; y el sometimiento a los cuales es un destino horrible, el destino en realidad de alguien cuya vida transcurre bajo una espada suspendida de un hilo. No he tenido que pedir a papá su opinión sobre este punto. Mi sistema nervioso se altera enseguida. Desearía mantenerlo con fuerza racional y serenidad. Pero para hacerlo tengo que oponerme a la expresión bienintencionada pero irritante de aprensiones cuya realización o fracaso no depende de mí. De momento, me encuentro bastante bien. Gracias a Dios, creo que papá no está peor, aunque se queja de debilidad.