Fuego y Sangre
Fuego y Sangre Cuando la guerra finalmente terminó, el hijo de Rhaenyra, Aegon III, ascendió al trono, pero el costo había sido inimaginable. Los dragones, casi extintos, se convirtieron en un eco distante de la gloria Targaryen.
En los años siguientes, los bardos cantaron sobre la Danza de los Dragones, pero sus canciones estaban cargadas de melancolía y advertencia. No era una danza, sino una tragedia, y sus lecciones quedaban grabadas en el corazón de Poniente: incluso el fuego más brillante puede consumir todo a su alrededor y dejar solo cenizas.