Fuego y Sangre
Fuego y Sangre Mientras tanto, en el oeste, Aegon y Visenya marchaban hacia las Tierras del Oeste, donde los leones de Roca Casterly rugían con fiereza. Loren Lannister, rey de las colinas y las tierras doradas, había formado una alianza con el rey Mern Gardener del Dominio, reuniendo el mayor ejército que Poniente había visto: sesenta mil hombres, brillando con armaduras doradas y estandartes ondeando como un mar resplandeciente.
Aegon esperaba en el Tridente, junto a su reducido ejército. A simple vista, era un hombre enfrentándose a una tormenta. Pero Aegon no era solo un hombre. Cuando el ejército enemigo llegó al campo de batalla, encontraron no solo soldados esperando, sino dragones surcando los cielos.
—Nunca habíamos enfrentado algo así, mi señor —dijo uno de los capitanes de Loren, su voz temblando mientras señalaba al cielo.
Loren miró hacia arriba, donde las sombras de tres dragones proyectaban un terror palpable. —Hemos venido a luchar, no a temer.
Pero la valentía no fue suficiente. Cuando las llamas de Balerion, Vhagar y Meraxes descendieron sobre el ejército combinado de los Lannister y los Gardener, el caos se desató. Armaduras doradas se derritieron como cera, y hombres que momentos antes marchaban con orgullo ahora huían como sombras perseguidas por el fuego.