El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »¿Qué puedo hacer? El objeto pertenece a su padre, un hombre valeroso pero que no es rico y que empeñó sus tierras y su rebaño para ayudar a su hijo en sus empresas.
»Al principio el joven tuvo éxito y luego empezó a estar muy ansioso por enriquecerse.
»Por culpa de su inexperiencia, sus tentativas se fueron al traste.
»Los jóvenes son ambiciosos. Les gustaría conseguir rápidamente las riquezas y las cosas deseables que aporta. Para asegurarse una fortuna rápida, piden dinero prestado con imprudencia.
»Como es su primera experiencia, no pueden comprender que una deuda que no sea devuelta es como un agujero profundo al que podemos descender rápidamente y en el que podemos debatirnos en vano durante mucho tiempo. Es un agujero de penas y lamentos donde la luz del sol se ensombrece y la noche perturba un sueño agitado. Pero no desaconsejo que se preste dinero. Animo a que se haga.
»Lo recomiendo en el caso de que se haga con una finalidad buena. Yo mismo tuve mi primer gran éxito como mercader con dinero que me habían prestado.
»Pero, ¿qué debe hacer un prestamista en un caso así? El joven ha perdido la esperanza y no hace nada. Se ha desanimado. No se esfuerza por devolver el dinero. Y yo no quiero despojar a su padre de sus tierras y de su ganado.