El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Vuelve con tu marido, dile que las puertas son fuertes y resistirán el embate de los arietes. Dile también que a los que escalan las murallas les espera una lanza. Ve con cuidado y date prisa en llegar a los edificios, donde estarás más segura.
Banzar se apartó para dejar vÃa libre a los refuerzos armados, cuando pasaban muy cerca de él con su pesada marcha y los escudos de bronce que tintineaban, una niña estiró del cinturón a Banzar.
—Decidme por favor, soldado, ¿estamos seguros? —preguntó—. Oigo ruidos terribles, veo hombres que sangran.
»¡Tengo tanto miedo! ¿Qué será de nuestra familia, mi madre, mi hermanito y el bebé?
El viejo militar tuvo que cerrar los ojos y levantar la barbilla mientras alzaba a la niña.
—No tengas miedo, pequeña —le dijo—. Las murallas de Babilonia os protegerán a ti, a tu madre, a tu hermanito y al bebé. La buena reina Semiramis hace cien años las hizo construir para proteger a gente como tú. Vuelve y di a tu madre, a tu hermanito y al bebé que las murallas de Babilonia los protegerán y que no tienen de qué tener miedo.