El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Creo que enseñó su saber a su hijo Nomasir —respondió Kobi—. Este fue a NÃnive y, según dicen en la posada, se convirtió, sin la ayuda de su padre, en uno de los hombres más ricos de la ciudad.
—Kobi, lo que acabas de decir ha hecho nacer en mà una luminosa idea —un nuevo brillo apareció en los ojos de Bansir—. Nada cuesta pedir un sabio consejo a un buen amigo, y Arkad siempre ha sido un amigo. No importa que nuestras bolsas estén tan vacÃas como el nido de halcón del año anterior. No nos detengamos por eso. No nos inquietemos por no poseer oro en medio de la abundancia. Deseamos ser ricos. ¡Ven! Vayamos a ver a Arkad y preguntémosle cómo podrÃamos conseguir ganancias por nosotros mismos.
—HabÃas poseÃdo por una auténtica inspiración, Bansir. Traes a mi mente una nueva visión de las cosas. Me haces tomar conciencia de la razón por la que nunca hemos tenido nuestra parte de riqueza. Nunca la hemos buscado activamente. Tú has trabajado con paciencia para construir los carros más sólidos de Babilonia. Has concentrado en ello todos tus esfuerzos y lo has conseguido. Yo me he esforzado en convertirme en un hábil músico, y lo he logrado.