El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Cargué los camellos preguntándome la razón de tanta comida que me daba la criada, pues la casa de la madre de mi ama estaba a menos de una jornada de viaje. La sirvienta montó en el segundo camello y yo conduje el de Sira. Cuando llegamos a la casa de su madre, empezaba a hacerse de noche. Sira despidió a la criada y me dijo:
»—Dabasir, ¿tienes alma de hombre libre o de esclavo?
»—Alma de hombre libre —respondÃ.
»—Ahora tienes la oportunidad de probarlo. Tu amo ha bebido mucho y sus hombres están embotados. Coge los camellos y huye. En ese saco tienes vestidos de tu amo para disfrazarte. Yo diré que has robado los camellos y que has huido mientras visitaba a mi madre enferma.
»—Tenéis alma de reina —le dije—, me gustarÃa poder haceros feliz.
»—No espera la felicidad a la mujer que huye de su marido para buscarla en tierras lejanas entre extranjeros. Toma tu propio camino y que te protejan los dioses del desierto, pues la ruta es larga, sin comida ni agua!