El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Durante una pelea mató a su amigo, yo fui entregado a la viuda por mi desesperado padre para que mi hermano no fuera perseguido por la ley. Cuando mi padre no pudo conseguir dinero suficiente para liberarme, ella se enfadó y me vendió en el mercado de esclavos.
—¡Qué vergüenza y qué injusticia! —protestó Hadan Gula—. Pero decidme, ¿cómo recuperasteis vuestra libertad?
—Ya llegaremos a eso, pero todavÃa no. Continuemos la historia. Cuando pasamos ante ellos, los labradores se mofaron de nosotros. Uno de ellos se quitó el sombrero y nos saludó inclinándose.
»—Bienvenidos a Babilonia —gritó—, invitados del rey. Os espera en las murallas de la ciudad, donde el banquete ya está servido, ladrillos de barro y sopa de cebollas —y rieron a mandÃbula batiente.
»Pirata se enfureció y les maldijo.
»—¿Qué quiere decir eso de que el rey nos espera en las murallas? —pregunté.
»—En las murallas de la ciudad tendremos que llevar ladrillos hasta que se nos quiebre el espinazo, o tal vez nos peguen hasta la muerte antes de eso.
»—¿Quién quiere trabajar duramente? —comentó Zabado—. Esos labradores son listos y no se rompen la espalda, sólo lo hacen ver.