El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Megido presintió que pronto nos separarÃamos y cuando no tenÃamos compradores cerca me hablaba seriamente para hacerme comprender hasta qué punto serÃa importante el trabajo en mi futuro. Algunos hombres lo detestan. Lo hacen su enemigo. Es mejor que lo trates como a un amigo, hacer que te quiera. No te preocupes si es duro. Cuando quieres construir una buena casa, no te importa si las vigas son pesadas o si el pozo del que sacas el agua para el yeso está lejos. Prométeme, muchacho, que, si tienes un amo, trabajarás para él tanto como puedas. No te inquietes si él no aprecia tu trabajo. Recuerda que el trabajo bien hecho hace bien al que lo realiza, lo convierte en un hombre mejor. Aquà se paró porque un corpulento agricultor venÃa hacia la valla para mirarnos con interés.
»Megido le preguntó sobre su granja y sus cultivos, convenciéndolo de que le serÃa de gran utilidad. Tras un violento regateo con el vendedor de esclavos, el granjero sacó una gran bolsa de oro de entre sus ropas y poco después Megido seguÃa a su nuevo amo y desaparecÃa.