El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —En mi juventud —continuó—, miré a mi alrededor y vi todas las buenas cosas que me podÃan dar felicidad y satisfacción, y me di cuenta de que la riqueza aumentaba el poder de esos bienes.
»La riqueza es un poder, la riqueza hace posible muchas cosas.
»Permite amueblar una casa con los más bellos muebles.
»Permite navegar por mares lejanos.
»Permite degustar finos manjares de lejanos paÃses.
»Permite comprar los adornos del orfebre y del joyero.
»Permite, incluso, construir grandiosos templos para los dioses.
»Permite todas esas cosas y aún muchas otras que procuran placer a los sentidos y satisfacción al alma.
»Cuando comprendà todo eso, me prometà que yo tendrÃa mi parte de las cosas buenas de la vida. Que no serÃa uno de esos que se mantienen al margen, mirando con envidia cómo los otros gozan de su fortuna. No me conformarÃa con ropas menos caras que sólo serÃan respetables. No me contentarÃa con la vida de un pobre hombre. Al contrario, estarÃa invitado al banquete de las buenas cosas.