El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Siendo, como ya sabéis, el hijo de un humilde comerciante, y miembro de una familia numerosa, no tenía ninguna esperanza de heredar, y no estaba especialmente dotado de fuerza o de sabiduría, como habéis dicho con tanta franqueza; así que decidí que si quería obtener lo que deseaba necesitaría dedicar tiempo y estudio.
»En cuanto al tiempo, todos los hombres lo tienen en abundancia. Vosotros habéis dejado pasar el tiempo necesario para enriquecerse.
»Y sin embargo admitís que no tenéis otros bienes que mostrar que vuestras buenas familias, de las que tenéis razón de estar orgullosos.
»En lo que concierne al estudio. ¿No nos enseñó nuestro sabio profesor que posee dos niveles? Las cosas que ya hemos aprendido y que ya sabemos; y la formación que nos muestra cómo descubrir las que no sabemos.
»Así decidí buscar qué había que hacer para acumular riquezas, y cuando lo encontré, me creí en la obligación de hacerlo y de hacerlo bien. Pues ¿acaso no es sabio el querer aprovechar la vida mientras nos ilumina el sol, ya que la desgracia pronto se abatirá sobre nosotros en el momento que partamos hacia la negrura del mundo de los espíritus?