El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »—No me gusta ese trabajo, ni tampoco a mi amo. El rey le ha ordenado que me envÃe a construir una parte del Gran Canal. Mi amo me ha dicho que comprara más esclavos, que trabajara duro y que acabara rápidamente. ¿Cómo se puede acabar un trabajo tan enorme rápidamente?
»Imagina el desierto sin árboles; tan sólo pequeños arbustos y un sol tan ardiente que el agua de nuestros barriles se calentaba tanto que nos costaba poderla beber. Después imagina filas de hombres que bajan a un profundo agujero y suben arrastrando pesados cestos llenos de tierra por senderos polvorientos, de sol a sol. Imagina la comida servida en abrevaderos que usábamos como cerdos. No tenÃamos tiendas ni paja para las camas. En esta situación me encontré. Enterré mi bolsa en un sitio marcado preguntándome si algún dÃa saldrÃa de allÃ.
»Al principio trabajaba con buena voluntad, pero a medida que los meses pasaban, sentÃa cómo se me quebraba el alma. Luego la fiebre se apoderó de mi cuerpo contusionado. Perdà el apetito y apenas podÃa comer el cordero y las verduras que nos daban. Por la noche daba vueltas en mi camastro sin poderme dormir.