El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »En mi miseria me preguntaba si no era el mejor el plan de Zabado, holgazanear e intentar no partirse el espinazo trabajando. Entonces recordé la última vez que lo habÃa visto y me di cuenta de que su plan no era bueno.
»En mi amargura pensé en Pirata y me pregunté si no era preferible luchar y matar. La memoria de su cuerpo ensangrentado me recordó que también su plan era inútil.
»Entonces me acordé de Megido, sus manos eran profundamente callosas a fuerza de trabajo pero su corazón estaba ligero y en su rostro habÃa felicidad. Su plan era el mejor.
»Sin embargo, yo estaba tan dispuesto a trabajar como Megido; él no habrÃa trabajado más duramente. ¿Por qué mi trabajo no me proporcionaba felicidad y éxito? ¿Era el trabajo lo que habÃa dado la felicidad y el éxito a Megido o estos eran bienes en manos de los dioses? ¿TrabajarÃa el resto de mi vida sin satisfacer mis deseos, sin éxito ni felicidad? Todas estas preguntas se agolpaban sin respuesta en mi mente. Estaba dolorosamente confuso.