El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Varios dÃas más tarde, cuando ya me creÃa al lÃmite de mis fuerzas y mis preguntas continuaban sin respuesta, Sasi me hizo buscar. Mi amo habÃa hecho venir a un mensajero para llevarme a Babilonia. Cavé para recuperar mi precioso saquito, lo escondà entre mis harapos y partÃ.
»Al marchar, aquellos mismos pensamientos siguieron pasando raudos por mi cerebro febril, como un huracán dando vueltas a mi alrededor. Me pareció vivir la extraña letra de una canción de Harrun, mi ciudad natal: Mira al hombre que como un torbellino se comporta como la tormenta, que en su carrera nadie puede seguir y su destino nadie puede predecir.
»¿Era mi destino ser castigado por no sabÃa qué? ¿Qué miserias y decepciones me esperaban?
»Imagina mi sorpresa cuando, al llegar al patio de la casa de mi amo, vi a Arad Gula que me esperaba. Me ayudó a entrar y me abrazó como a un hermano perdido hace tiempo.
»Por el camino le habrÃa seguido como un esclavo sigue a su amo, pero no me lo permitió. Pasó su brazo por mis hombros y me dijo: