El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Consultad a los hombres sabios. Buscad el consejo de quienes manejan dinero todos los dÃas. Permitid que os ahorren errores como el que yo cometà al confiar mi dinero al juicio de Azmur, el fabricante de ladrillos. Es preferible un pequeño interés seguro a un gran riesgo.
»Aprovechad la vida mientras estáis en este mundo, no hagáis demasiadas economÃas. Si la décima parte de lo que ganáis es una cantidad razonable que podéis ahorrar, contentaos con esa porción. A parte de esto, vivid de manera conforme con vuestros ingresos y no os volváis roñosos ni tengáis miedo de gastar. La vida es bella y está llena de cosas buenas que podéis disfrutar.
Tras decir esto, sus amigos le dieron las gracias y se fueron. Algunos permanecÃan silenciosos porque no tenÃan imaginación y no podÃan comprender, otros sentÃan rencor porque pensaban que alguien tan rico habÃa podido compartir su dinero con ellos, pero unos terceros tenÃan un nuevo brillo en los ojos. HabÃan comprendido que Algamish habÃa vuelto a la sala de los escribas para mirar atentamente a un hombre que se estaba trazando un camino hacia la luz. Una vez hubiera encontrado la luz, ya tendrÃa una posición. SabÃan que nadie podÃa ocupar este lugar sin antes haber llegado a comprender todo esto por si mismo y sin estar dispuesto a aprovechar la ocasión cuando se presentara.