El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Sólo un gran deseo de riqueza. Aparte de eso, nada.
—Arkad —continuó el rey—, nuestra ciudad se encuentra en una situación muy delicada porque son pocos los hombres que conocen la manera de adquirir riquezas. Esos babilonios monopolizan el dinero mientras la masa de ciudadanos no sabe cómo actuar para conservar una parte del oro que recibe en pago.
»Deseo que Babilonia sea la ciudad más rica del mundo, y eso significa que debe haber muchos hombres ricos. Tenemos que enseñar a toda la población cómo puede conseguir riquezas. Dime, Arkad, ¿existe un secreto para hacerlo? ¿Puede ser transmitido?
—Es una cuestión práctica, Vuestra Majestad. Todo lo que sabe un hombre puede ser enseñado.
—Arkad —los ojos del rey brillaban—, has dicho justamente las palabras que deseaba oÃr. ¿Te ofrecerÃas para esa gran causa? ¿EnseñarÃas tu ciencia a un grupo de maestros? Cada uno de ellos podrÃa enseñar a otros hasta que hubiera un número suficiente de educadores para instruir a todos los súbditos capacitados de mi reino.