El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Me gustarÃa escuchar algunas opiniones sobre un asunto; sin embargo, no sé si formularlo porque temo que os pueda parecer ridÃculo, y a vosotros también, mis queridos amigos —apremiado por Arkad y los demás, continuó—. Hoy he tenido suerte, ya que he encontrado una bolsa que contenÃa unas monedas de oro. Me gustarÃa mucho seguir teniendo suerte y como creo que todos los hombres comparten conmigo este deseo, sugiero que hablemos ahora sobre cómo atraer la suerte para que, de ese modo, podamos descubrir las formas que podemos emplear para seducirla.
—Un tema realmente interesante —comentó Arkad—. Un tema muy válido. Para algunos, la suerte sólo llega por casualidad, como un accidente, y puede caer sobre alguien por azar. Otros creen que la creadora de la buena suerte es la benévola diosa Ishtar, siempre deseosa de recompensar a sus elegidos por medio de generosos presentes. ¿Qué decÃs vosotros, amigos? ¿Debemos intentar descubrir los medios de atraer la suerte y que seamos nosotros los afortunados?
—¡SÃ, sÃ! Y todas las veces que sea necesario —dijeron los oyentes impacientes, que cada vez eran más numerosos.