El Profeta
El Profeta Eres bueno cuando eres lúcido en tu hablar,
Pero no eres malo cuando duermes mientras tu lengua se tambalea sin propósito.
Y aun un habla tambaleante puede fortalecer una lengua débil.
Eres bueno cuando avanzas a tu meta, firme y con pasos valientes.
Pero no eres malo cuando te diriges cojeando hacia ella.
Aun los que cojean no retroceden.
Pero Uds. que son fuertes y rápidos, cuídense de no cojear ante los cojos, creyendo que eso es amabilidad.
Eres bueno de innumerables maneras, y no eres malo cuando no eres bueno,
Sólo andas holgazán y perezoso.
Qué lástima que los ciervos no puedan enseñarles rapidez a las tortugas.
En tu anhelo por tu yo más elevado se halla tu bien: y ese anhelo está dentro de todos Uds.
Sin embargo en algunos ese anhelo es un torrente que se precipita con fuerza hacia el mar llevando los secretos de las colinas y las canciones del bosque.
Y en otros es un arroyo tranquilo que se pierde y se detiene en ángulos y curvas antes de alcanzar la orilla.