El Profeta
El Profeta Pero no vaya a decirle el que anhela mucho a quien anhela poco: «¿Por qué eres tan lento y vacilante?»
Pues el bueno de verdad no le pregunta a los desnudos, «¿Dónde están tus prendas?», ni a los sin techo, «Qué ha pasado con tu casa?»