El Profeta
El Profeta No puedo enseñarte a rezar con palabras.
Dios no te escucha las palabras salvo cuando Él Mismo las dice por tus labios.
Y no puedo enseñarte el rezo de las mares y de los bosques y de las montañas.
Pero Uds. que se nacen de las montañas y los bosques y las mares pueden hallar el rezo de ellos en el corazón,
Y si sólo escuchas en la tranquilidad de la noche y los oirás decir en el silencio,
«Nuestro Dios, quien es nuestros mismos alados, es tu voluntad en nosotros que quiere.
Es tu deseo en nosotros que desea.
Es tu impulso en nosotors que volvería nuestras noches, que son tuyas, en días que son tuyos también.
No podemos pedirte nada, porque tú sabes nuestras necesidades antes que de se nazcan en nosotros:
Tu eras nuestra necesidad; y por darnos más de tú mismo nos lo das todo.»