El Profeta
El Profeta Y algunos de sus ancianos recuerdan placeres con lástima como malos hechos por borrachera.
Pero la lástima obnubila el cerebro y no lo castiga.
Ellos deben recordar sus placeres con gratitud, como recordarían la cosecha del verano.
Pero si les consuela lastimar, que estén consolados.
Y hay ellos entre Uds. que no son ni bastante jóvenes para buscar ni bastante viejos para recordar;
Y por su miedo de buscar y recordar rehuyen todos los placeres, para que no descuiden al espíritu ni cometan delito contra él.
Pero aun su rehuir es su placer.
Y así ellos también hallan un tesoro aunque cavan para raíces con manos que tiemblan.
Pero díganme, ¿quién puede cometer delito contra el espíritu?
¿El ruiseñor comete delito contra la tranquilidad de la noche, o la luciérnaga contra las estrellas?
¿Y con fuego o humo cargan al viento?
¿Creen Uds. que el espíritu es un charco que pueden molestar con un bastón?
Muchas veces en negarse a Uds. mismos el placer sólo guardan el deseo en lo más recóndito de sus seres.