El Profeta
El Profeta ¿Quién sabe que lo que parece omitido hoy no espera hasta mañana?
Hasta sus cuerpos saben su patrimonio y su necesidad legítima y no pueden ser engañados.
Y sus cuerpos son las arpas de sus almas,
Y les toca a Uds. sacar música dulce de ellas o sonidos confundidos.
Y ahora pregunten en el corazón, «¿Cómo distinguiremos lo bueno del placer de lo malo?»
Ven a sus campos y sus jardines, y aprenderán que es el placer de la abeja recoger miel de la flor,
Pero también es el placer de la flor darle su miel a la abeja.
Porque para la abeja la flor es un fuente de la vida,
Y para la flor la abeja es un mensajero del amor,
Y para las dos, la abeja y la flor, el dar y el recibir de el placer es una necesidad y un éxtasis.
Gente de Orphalese, sean en sus placeres como las flores y las abejas.